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EL MISTERIO DE LA SÍNDONE
TURINESA
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La Sábana Santa de Turín o Síndone
es un lienzo de lino de cuatro metros treinta y seis centímetros
por uno diez, en el que aparecen las imágenes frontal y dorsal
de un Hombre de 1,80 metros de estatura, opuestas por la cabeza.
Los estudios científicos a la que ha sido sometida esta tela, ha revelado al mundo que se trata de un antiquísimo lienzo funerario de un judío crucificado por los romanos en el siglo I de la era cristiana. ¿Será este Hombre Jesús de Nazareth? Lo que sí es absolutamente cierto es que desde finales del siglo pasado hasta hoy en día, continúa apasionando a científicos del mundo entero, a millones de personas, creyentes o no y con independencia de su credo religioso. Como muchos de los lectores conocerán, la Sábana Santa fue acusada de falsificación en 1988, al conocerse los resultados de la datación de hilillos del lienzo obtenidos por tres "prestigiosos" laboratorios de Oxford, Tucson y Zurcí, por medio del radiocarbono. Según esta prueba y según estos "prestigiosos científicos" la proporción de C14 hallado en las muestras, permitía deducir que la Síndone tenía una edad alrededor de 700 años, por lo que su fabricación estaría alrededor del año 1300. La "madre de todas las pruebas" el incuestionable Carbono 14 había hablado. No había nada que hacer. Muchos medios de comunicación lanzaron la bomba, llenos de satisfacción y a veces en tono burlón, la llamada Sábana Santa era una burda falsificación. Lo que sí fue realmente una burla a la Ciencia es cómo se llevó todo este asunto y cómo una fabulosa conspiración y una estudiada manipulación crecía, se desarrollaba y alcanzaba el éxito en perjuicio de la verdad. Afortunadamente el anuncio de que la Síndone era medieval causó cierto desconcierto para muchas personas, no todas ellas ni mucho menos creyentes. Esta prueba era la primera y única, entre los cientas de ellas realizadas a la tela, y a los miles de estudios realizados por distintas disciplinas científicas, que cuestionaba a todas las demás, entre ellas la Numismática. No queremos entrar aquí en detalles del protocolo que se siguió por parte de los designados para realizar la prueba del radiocarbono, pero sí indicar que fue un verdadero escándalo. Las muestras se obtuvieron de un único punto y muy contaminado; los pesos y medidas que salieron de Turín no coincidían con los que se dataron el los laboratorios; la datación debía llevarse por el método del triple ciego, pero los laboratorios fueron informados de la datación y procedencia de las dos muestras de control: una era de una tumba de Nubia de los siglos XI y XII, la otra pertenecía a una momia de Tebas con una antigüedad del 110 a.C. al 75 después de Cristo. Para colmo apareció en el último momento una cuarta muestra, fuera de todo protocolo (tuvo que viajar a los distintos laboratorios en un estuche, ya que solamente había tres cilindros de acero destinados a la muestra de la Síndone y a las dos de control que ya señalamos) y precisamente del siglo XIV, perteneciente a una capa fluvial de san Luis de Anjou; no existe un acta notarial que documente minuciosamente las fases de las operaciones a las que fueron sometidas las muestras; y una largo etc. Parece increíble pero así sucedió, como podrá comprobar cualquier lector que se interese por esta singular operación de datación radiocarbónica realizada a la Sábana Santa. Pero, a pesar de todo, el C14 no explicaba el origen de las enigmáticas huellas que contiene la tela. En la Síndone está retratada la imagen de un Hombre, que no es una pintura, o estampado, o grabado, y no está reproducida por impregnación o vaporigrafía. En resumen, nadie hasta ahora sabe como se produjeron estas huellas. Sin embargo, muy recientemente se ha podido producir una huella similar, en sus características esenciales a la de la Síndone. Se ha demostrado que, bajo los efectos de una fuente de energía, el hidrógeno pesado (deuterio) libera un protón y un neutrón. Este protón, fuertemente energético, es capaz de crear una especie de imagen, sobre una tela de lino, análoga a la Sábana Santa. Pero además hay un segundo efecto importantísimo: el neutrón que se desprende junto con el protón, choca con núcleos atómicos de carbono, transformándose en Carbono 14 y enriqueciendo así el tanto por ciento de C14 en el conjunto del lino, o sea, rejuveneciendo la tela y por tanto falseando la datación. Por supuesto no existe explicación de cuál pudo haber sido la fuente de energía nuclear que, hace veinte siglos, pudo bombardear la Sábana de lino y producir la imagen, pero cuando se avance en estas investigaciones se podrá posiblemente datar con exactitud la Síndone. No obstante, quedará para siempre como un misterio la identidad de aquél cadáver que pudo emitir una energía de tipo nuclear, aunque para millones de creyentes, probablemente muy afortunados y al margen ( o en perfecta armonía) de su fe, contemplan la señal de la Resurrección del Hijo de Dios. (1) A pesar de lo que todo el mundo parece creer (no nos explicamos porqué),
el Carbono 14 no es, ni mucho menos, una prueba infalible, ya que su exactitud
depende de una serie de condiciones de la toma o manipulación de
la muestra. Los laboratorios de Zurcí y Tucson, dos de los que
dataron la Síndone, no están libres de errores. Recientemente
el primero atribuyó 350 años a un mantel de lino de edad
actual, y el segundo dató un cuerno vikingo en el año 2006
después de Cristo. El mismísimo Dr. Liby, creador del método
de datación radiocarbónica y Premio Nóbel de Física,
dadas las condiciones de contaminación orgánica de la Síndone
(incendios, agua para apagar éstos, pólenes, suciedad, polvo
de siglos, etc.) se manifestó contrario a su datación por
el Carbono 14 por no ser fiable con este objeto |
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