La Semana Roja en La Palma. Salvador González Vázquez
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9. La constitución de la nueva Corporación Municipal

               La entrada en Tazacorte del Ejército se hizo por tres sitios, los soldados avanzaron desplegados en orden de combate, sin que se ofreciera ninguna resistencia.

     Siguiendo lo establecido por el artículo 5º del Bando del 18 de julio firmado por el general Francisco Franco, se produjo el relevo de las autoridades municipales. El alcalde de Tazacorte durante los años de la República fue encarcelado y los concejales, en su mayoría afiliados a Oficios Varios, se ocultaron en el interior de la Isla.

     El día primero de agosto, con la presencia en el acto de constitución del capitán de infantería Álvaro Fernández Fernández y del comandante militar de La Palma, Baltasar Gómez Navarro, tomó posesión del ayuntamiento una Comisión Gestora compuesta por tres miembros.

     Desde que Tazacorte se confirma como municipio independiente (1925), hasta la celebración de las primeras elecciones municipales libres (1933), la generación que consiguió la segregación del ayuntamiento de Los Llanos ocupó los puestos de alcalde y de concejales. Sin embargo, estos hombres, de ideología liberal o republicana, dejaron de figurar en la Corporación local durante el intervalo democrático, periodo en el que fueron mayoría absoluta las izquierdas. Los tres miembros de la Comisión Gestora que accedieron al Ayuntamiento tras el levantamiento militar de 1936: Pedro Gómez Acosta -como Alcalde-, Francisco Lorenzo Pérez, y el falangista Manuel Pérez Pulido recuperaban la gestión municipal, tras el paréntesis republicano, pues todos pertenecían al conjunto que obtuvo la independencia municipal, mediados los años veinte, aunque ahora, su evolución política les había hecho recalar en las filas de la derecha o de la extrema derecha(36) .

     El puesto de Alcalde lo ocupó quién figuraba como mayor contribuyente de la localidad, Pedro Gómez Acosta; Francisco Lorenzo Pérez no se encuentra entre los mayores contribuyentes, pero era también un propietario de posición económica acomodada que había recalado en las derechas. Por último, Manuel Pérez Pulido, era comerciante y estaba afiliado a Falange Española.

     En la sesión en que esta comisión gestora se posesionó de la Corporación, se leyó, por parte del capitán Álvaro Fernández Fernández, el Bando de la Comandancia Militar de las Islas Canarias de 25 de julio, declaratorio del Estado de Guerra. A continuación, "el señor comandante militar exhortó a dicha Comisión Gestora, el debido cumplimiento del cargo con el que se les había honrado, a que procurasen por todos los medios a su alcance, a la defensa no solo de los intereses generales, sino también al fin que persigue el gobierno militar constituido, contestándole por la presidencia, en nombre de los demás que procurará hacerlo así, según su leal saber y entender, tanto por amor a la causa de la defensa de España, cuanto por el interés particular de este pueblo"(37)

     Al año siguiente, el Ayuntamiento elaboró una lista de mayores contribuyentes - "cumpliendo con lo interesado en su atento oficio del 14 actual (diciembre 1937), número 482"-. Su objeto era remitir una "relación certificada de los diez mayores contribuyentes por territorial, y así como los diez por industrial, y los que resulten por utilidades, como vecinos y residentes en esta localidad, que saben leer y escribir, según resulta de los documentos existentes en este archivo, habiéndosele mandando otro de igual tenor al excelentísimo señor gobernador de la provincia"(38) . Su finalidad era constituir el foro del que saldrían las propuestas de candidatos para integrar la Corporación municipal. De los 26 contribuyentes que se adjuntan, en total, con datos sobre su edad, profesión, posición política y cuota para el tesoro, sólo uno es de izquierda (carpintero), cuatro son neutrales y uno indefinido, los veinte restantes figuran todos como adheridos a las derechas y muchos de ellos fueron afiliados a Falange Española o Acción Ciudadana.
          

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10. la persecución de las izquierdas

10.1 La Represión y sus agentes

                    Los soldados abandonaron el pueblo al poco tiempo, dejando en manos de Falange Española y Acción Ciudadana su control. Para ello contaron con el respaldo de la Guardia Civil, que se instaló en un cuartelillo, ocupado por tres o cuatro números.

     El Ejército dotó de armas a las milicias integradas por voluntarios locales. El máximo armamento que podían tener estos civiles eran escopetas de caza. Sin embargo, en las rondas de vigilancia habituales estaban pertrechados con fusiles y pistolas como las utilizadas por las Fuerzas Armadas.

     Los falangistas declarados durante la II República rondaban la docena, sin embargo, ocupado el pueblo por los militares, llegaron alcanzar sobre los veinte componentes. Al ser escasos, en un principio, los elementos declarados de Falange, esta milicia hubo de asimilar las nuevas adhesiones para organizarse como fuerza con operatividad, procesó en el que tardó algún tiempo. Por eso, en los primeros momentos, falangistas procedentes de otras localidades de la Isla participaron en la represión. Posteriormente, cuando la milicia estuvo conformada, prescindió de esta colaboración, caracterizada por su brutalidad y solo vecinos de Tazacorte se encargaron de ejecutar la represión. Consta, en las actas del Ayuntamiento, la creación del centro de Falange el 20 de agosto de 1936.

     Diose lectura a una comunicación del día de ayer, suscrita por Manuel Pérez Hernández, participando haber sido nombrado Jefe de Falange de este pueblo, ofreciéndose a colaborar en ayuda del Movimiento Salvador de España. La Comisión en vista del mismo, y de hallarse aquí constituido el Centro Falangista, acuerda dirigirse al referido Centro para que se encargue de cuantos asuntos a ellos competa relativos a los de esta localidad, sin necesidad de acudir a otros pueblos(39) .

     Diferenciaba a Falange Española de la otra milicia, Acción Ciudadana, el que sus miembros eran más jóvenes y más violentos, siendo los principales encargados de la represión. Destacaba un núcleo de seis de sus integrantes que fueron los que torturaron en los interrogatorios.

     El 29 de agosto de 1936, en el periódico Acción Social, el comandante Zamorano, segundo en el mando de Acción Ciudadana en la región, comentaba que "Acción Ciudadana no es un cuerpo de combatientes en lides de guerra, no tienen sus afiliados el ímpetu juvenil, el brío que da la mocedad y el ardimiento de la florida, jocunda, juventud de Falange...es Acción Ciudadana una colectividad de ciudadanos españoles, mayores de 30 años, que hacen compatible su trabajo diario con el servicio activo por la patria"(40).

     Las tareas desempeñadas por Acción Ciudadana, que tenía en torno a 40 efectivos, se reducían a la vigilancia del pueblo, también armados con fusiles, pero sin participar en excesos. De edad madura, la mayoría de sus miembros eran comerciantes, propietarios, empleados de las casas exportadoras o capataces de fincas que nunca se habían afiliado al sindicato de Tazacorte, y que, en definitiva, vendrían a ser las clases medias de la localidad. El periódico Acción Social se refirió a las milicias de Acción Ciudadana, señalando que son "todos hombres de reconocida experiencia y en la mayoría de los casos de desahogada posición"(41) .

     Una vez consolidados estos somatenes, que fueron militarizados, se inició su función represiva. Desde los primeros momentos, se realizaron detenciones y registros. El detenido era trasladado a dependencias del Ayuntamiento, elegidas para llevar a cabo los interrogatorios, en los que era frecuente que el preso fuese apaleado. En algunos casos, los presos fueron liberados y vueltos a detener varias veces. Muchos no fueron encausados, pero mientras durase su tiempo de detención vivieron pendientes de la amenaza de los "paseos" y de los interrogatorios.

     Estos presos eran obligados a trabajar mientras estuviesen retenidos, realizando el arreglo de algunas calles del pueblo.
Durante todo este periodo, las rondas nocturnas mantenían en tensión a quienes estuvieron implicados en actividades políticas y sindicales durante la II República. Los registros, a cualquier hora, eran una constante y contribuían a aumentar el pánico de una población afiliada, en su mayoría, a un sindicato obrero que, desde 1933, dio las victorias electorales a organizaciones de izquierdas.

     Otros tipos de atropellos producidos de forma cotidiana fue el obligar a los transeúntes a entonar el himno de Falange y saludar brazo en alto, forzar a beber aceite de ricino, pegar pegatinas en los pechos y en los cabellos de mujeres, rapar el pelo a individuos de ambos sexos y, además, los falangistas más abusivos "camparon por sus respetos y llegaron a asaltar a quienes le parecían"(42) .

     Aparte de la dureza con la que se emplearon en la represión de los residentes en Tazacorte, promovieron batidas con la finalidad de capturar a disidentes que se habían refugiado en los montes de la Isla.

     Aunque en la misma población no se produjeron paseos con víctimas, de Tazacorte fueron asesinados, sin formación de Consejo de Guerra, dos fugitivos capturados: José Lorenzo Acosta y Manuel Camacho Lorenzo. José Ramos Concepción, maestro que ejercía en Tazacorte fue capturado y ultimado en Santa Cruz de La Palma. Vicente Gutiérrez Cabrera, apodado "el anarquista", fue desaparecido en una zona cercana al pueblo. El joven Antonio Acosta Hernández fue desaparecido, también, tras su detención. Además, otros tres directivos de Oficios Varios y de la Agrupación Obrera y Campesina murieron en la cárcel, entre ellos, quien fuera presidente de ambas organizaciones: Leoncio Pérez Lorenzo.

     Otros treinta vecinos de Tazacorte pasaron toda o parte de la Guerra Civil en la cárcel, si bien ninguna de ellas fue condenada a la última pena por un Consejo de Guerra. La explicación pudo estar en que los jueces militares encargados de las causas no encontraron pruebas: los archivos y los documentos comprometedores fueron destruidos, los escritos en los periódicos fueron firmados con seudónimo, el Ayuntamiento cesó el 18 de julio y se hizo cargo del pueblo una Comisión compuesta por elementos del sindicato Oficios Varios, dejando de lado a la Corporación, por último, no se pudo averiguar quienes fueron los promotores de la declaración de huelga, que, además, al haber permitido realizar ciertos trabajos claves, atenuó el delito. Se condenó a los denunciados de pertenecer a asociaciones del Frente Popular, pero, para la contundencia de una condena a la última pena no se acumularon pruebas suficientes, y, las que pudieron tener mayor gravedad, no fueron utilizadas con todo rigor por el juez militar encargado de realizar las investigaciones.
Concluida la Guerra Civil, estos hombres fueron enviados a África para que realizaran el servicio militar en batallones de trabajo. Allí fue donde falleció el máximo dirigente del sindicato, víctima de la tuberculosis contraída en la prisión de Fyffes(43) .
     


36.-Además, en Tazacorte, en la década de los años veinte, se perfiló un incipiente movimiento obrero que se renovó y expandió durante la II República. Por otro lado, en el pueblo, la estructura caciquil estaba atenuada por la no residencia en este de los grandes propietarios conservadores. Así, estas familias, detentadoras de la mayor parte de las tierras del Valle de Aridane, dirigentes del Partido Conservador, delegaban sus intereses políticos y económicos en medianos y pequeños propietarios, que actuaban a modo de sus capataces. Desde antes de la independencia municipal, este sector partidario del Caciquismo Conservador era minoritario en la población.
37.- Salvador González Vázquez. Historia de Tazacorte. Ayuntamiento de Tazacorte. Santa Cruz de Tenerife, 2000. Págs.310-311.
Sesión ordinaria de la Comisión Gestora del Ayuntamiento de Tazacorte (1-8-36). Libro de actas (1935-1940). AMTAZ.
38.- Escrito remitido por la Comisión Gestora del Ayuntamiento de Tazacorte. Legajo año 1937. ADG
39.- Sesión ordinaria de la Comisión Gestora del Ayuntamiento de Tazacorte (20-8-36). Libro de actas (1935-1940). AMTAZ
40.- Acción Social (La Palma). 29 agosto 1936.
41.- Ibid..
42.- Testimonios orales de David Acosta. Estudiante. 73 años./Antonio Gómez Hernández. Jornalero. 70 años/ Marcos Rodríguez Martín. Jornalero. 77 años/ Guadalupe Concepción Rodríguez. Ama de Casa-trabajadora en empaquetados de tomate.73 años/ Víctor Acosta Acosta. Jornalero. 83 años.
- También Víctor Acosta Acosta. El correr de mis días. Inédito. Tazacorte, 1999. Págs. 36-37.
43.- Salvador González Vázquez. Historia de Tazacorte. Págs. 320-332.

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