Tazacorte durante el siglo XX. Salvador González Vázquez
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6. La Guerra Civil (1936-1939).

6.1. La Semana Roja (18-25 julio 1936).

El mensaje que señaló el inició de la sublevación militar en La Palma fue interceptado por el delegado del gobierno republicano en La Palma, Tomás Yanes Rodríguez, quién dio instrucciones a todos los pueblos de La Palma para que los alcaldes se pusieran en contacto con las organizaciones obreras, a fin de que se constituyeran con sus afiliados unas milicias armadas que mantuvieran a La Palma fiel al gobierno de la República. Los siete días que la Isla se mantuvo republicana se conocieron como la Semana Roja. En Tazacorte, la fuerza de Oficios Varios y de la Agrupación Obrera y Campesina hizo que durante la Semana Roja, la población estuviera totalmente controlada por las izquierdas.

El 25 de julio, desembarcó el cañonero Canalejas en Santa Cruz de La Palma con refuerzos militares. Al día siguiente, las tropas sublevadas entraron, coordinadamente, por cuatro lugares del Tazacorte. Buena parte de los izquierdistas huyeron a La Caldera y se convirtieron en los Alzados.

6.2. La represión.

La Palma y Tazacorte padecieron durante la Guerra Civil dos males dramáticos: el miedo y el hambre.

El miedo lo provocó la represión que llevaron a cabo los partidarios del general Francisco Franco. La represión del bando franquista tuvo dos objetivos: el primero descabezar a las organizaciones de izquierda persiguiendo a sus dirigentes, encarcelándolos o matándolos. De Tazacorte, desaparecieron cinco personas, todas militantes o dirigentes de los sindicatos obreros. Tres más fallecieron en prisión. En torno a una treintena fueron encarceladas durante la Guerra Civil.

El segundo objetivo de la represión fue implantar en La Palma un Terror cotidiano que terminase de atemorizar a la población partidaria de las izquierdas para que no se rebelase contra los nacionales. Siguiendo este sistema, las palizas, las detenciones y las humillaciones formaron parte de la realidad diaria que vivió Tazacorte durante la guerra y los primeros años cuarenta.

No fue este, el único miedo que imperó en Tazacorte a lo largo de estos tres años. Los hogares de Tazacorte y de toda la Isla sufrieron por sus familiares de entre 18 y 32 años que fueron movilizados para combatir en los frentes de la Península.

6.3. El hambre.

La Guerra civil trajo consigo la agudización de la crisis económica, pues el único mercado que quedaba al plátano, la Península, dejó de comprar. Además, apenas existía tráfico portuario por Tazacorte y pronto se suspendieron las obras del muelle. En adelante, el tránsito comercial se haría por el puerto de Santa Cruz de La Palma. Todo esto supuso ruina y desempleo en Tazacorte.

Como toda España, La Palma entró en un período autárquico. Es decir, que prácticamente no se adquiría nada del exterior, todo lo necesario se debía obtener de la propia tierra. Al igual que ya ocurriera durante la primera guerra mundial, la producción agrícola de La Palma era insuficiente para abastecer a sus habitantes. La consecuencia fue el hambre. La población trabajadora resultó doblemente perjudicada porque a los perjuicios del paro se añadieron los abusos de patronos que, con la situación política a su favor, quisieron superar la crisis desviando los mayores daños sobre sus empleados al aumentar ilegalmente la jornada laboral, al pagar salarios menores de los estipulados, pagarlos con plátanos o, simplemente, no pagarlos
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